El delito en los cajeros no tiene código
[06-01-01]
Absueltas dos personas que intentaron robar con una tarjeta
Cuando el comercio electrónico se plantea cuáles son los mecanismos para hacer seguras las transacciones a través de Internet, las viejas tarjetas de crédito y débito aún son una fuente de controversia legal para bancos y usuarios. Unos y otros acuden con frecuencia al Banco de España para que arbitre sobre disputas, y, en algunos casos, son los tribunales los que deben decidir sobre usos indebidos.
La Audiencia de Barcelona ha sentado un precedente al absolver a dos individuos que intentaron sacar dinero de un cajero automático con una tarjeta robada puesto que, según los jueces, se trata de un "delito imposible", porque no podían conseguir el botín al desconocer el código de la tarjeta. La Audiencia, en una sentencia a la que ha tenido acceso Efe, ha revocado la condena que impuso un juzgado penal por un delito de robo en grado de tentativa.
Los hechos sucedieron en 1999 cuando los dos acusados, Marcos R.S. y José Z.D., robaron una tarjeta e intentaron extraer dinero con ella de un cajero automático de una entidad bancaria. Ambos apelaron la condena ante la Audiencia de Barcelona al entender que su tentativa de robo no era idónea porque no pudieron extraer dinero alguno con la tarjeta sustraída al desconocer el código.
La posibilidad de acceder al código sin utilizar complejos procedimientos informáticos para descifrarlo resulta, por tanto, objetivamente imposible, y, por ello, la posibilidad de extraer dinero "es tan mínima que puede considerarse despreciable y prácticamente irrealizable", según la sentencia.
Alguna entidad bancaria, como Citibank, no se hace responsable de las operaciones realizadas en cajeros de su red con tarjetas robadas, aunque el titular haya denunciado anteriormente su desaparición. Entiende que eso es sólo posible si se conoce el código secreto, y que es responsabilidad del tomador no divulgarlo.
Recientemente, Francisco Carranza Jornet, cliente del Citibank, lo denunció ante el Banco de España por no cubrir una operación de 75.000 pesetas realizada en un cajero, después de haber denunciado la pérdida de la tarjeta. Carranza acudió a la entidad de control bancario después de que el defensor del cliente le comunicara que el banco se negaba a asumir la pérdida que comportaba el cargo.
El Banco de España se pronuncio en contra del Citibank al considerar que su actuación "no se ajustó a buenas prácticas bancarias", al entender que en el contrato redactado por el banco en el que no asume como robo las operaciones realizadas en el cajero no respeta la normativa comunitaria. Tras la diferencia de criterio, sin embargo, subyace, la circunstancia de que, según Citibank, era la cuarta vez en cuatro años que Carranza extraviaba la tarjeta y con posterioridad se hacía uso de ella. En las tres anteriores, el banco sí pagó.
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