Confesiones de un ex hacker
[09-03-01]
Luego de algunos años de silencio, Julio Ardita, el primer (y único, hasta el momento) hacker latinoamericano juzgado y condenado en Estados Unidos por haber penetrado en la red del Pentágono, da su versión sobre esos episodios. En 1995 Julio César Ardita se colgó de las redes de Telecom en Argentina y de allí logró acceder a la Universidad de Harvard, a la Marina de Estados Unidos y al mismísimo Pentágono.
Según se puede leer en un documento del Departamento de Justicia norteamericano, Ardita tuvo acceso -con sólo 21 años- a documentación "sensible pero no calificada", sobre el diseño de radares y aviones militares.
El joven, que se hacía llamar "El Gritón", fue rastreado por el FBI y extraditado a Estados Unidos. Para quedar libre pagó una multa y aceptó guardar silencio sobre el caso. A su regreso al país, Ardita cambió su actividad por una más saludable y mucho más rentable: perseguir a los que son como él era antes. El joven de 25 años consiguió un socio capitalista y juntos fundaron la empresa de seguridad informática CybSec.
Tras algunos años de silencio casi total, Ardita habla y rompe con todos los mitos: dispara munición gruesa contra la prensa ("El ochenta por ciento de lo que publicó la prensa sobre mi caso son disparates") y cuestiona a los sitios que, con la promesa de hacer dinero fácil, descuidan la seguridad de sus clientes. A continuación, sigue la primera parte de esta entrevista.
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