Los dueños de derechos musicales deben crear formatos económicos para evitar la piratería en la Red, según una experta
[13-07-01]
SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, 12 (EUROPA PRESS) La protección futura de los derechos de autor en Internet, dependerá de que los titulares de los mismos pongan sus obras a disposición de los usuarios en formatos económicos, sencillos y de fácil acceso, y de que los distribuidores establezcan medidas de protección específicas, pronosticó hoy la catedrática de la Universidad de Columbia (Nueva York) Jane Ginsbury.
En el futuro, sólo se evitará la violación de los derechos de autor en la Red si sus titulares "hacen que sus obras estén disponibles en formatos sencillos, baratos y de fácil acceso, porque de no ser así, el que quiera adquirir una pieza encontrará otra forma más adecuada de hacerlo", subrayó la experta en propiedad intelectual en Internet durante la conferencia que ofreció en los cursos de verano de El Escorial (Madrid).
"La solución está en que sea tan fácil conseguir una copia legítima como una ilegal", añadió. Junto a estos requisitos, Ginsbury señaló la necesidad de establecer un sistema de notificación para que los distribuidores de música soliciten el bloqueo de acceso desde la Red a aquellas piezas que estén protegidas por los derechos de autor, así como un conjunto de medidas específicas para evitar el pirateo 'online'.
En este sentido, instó a producir las piezas musicales en formatos más difíciles de copiar, como el DVD, aunque reconoció que "no existe ningún negocio para evitar que se incumpla la normativa de derechos de autor" ya que siempre cabrá la posibilidad de que surja un 'software' que lo permita.
En cuanto al delito contra la propiedad intelectual y consecuente cierre de Napster, el sitio de intercambio de ficheros musicales entre usuarios, la catedrática reconoció que, pese a su ilegalidad, la compañía "ha hecho algo muy importante para la industria musical": poner en evidencia fallos del mercado tradicional.
En su opinión, hasta ahora los usuarios se veían obligados a comprar un CD cuando no estaban interesados en todas las canciones que contenía, para lo que "no había alternativa". "Pero Napster ha permitido separar canciones y establecer ficheros individuales, y esa ha sido su principal contribución", que el sector tendrá que tener en cuenta y posibilitar en el futuro.
Para Ginsbury, Napster ha incurrido en competencia injusta y desigual frente al nuevo mercado de distribución digital de música y, aunque no realizó directamente las copias musicales, ha vulnerado igualmente la normativa de derechos de autor al proporcionar los medios tecnológicos para que el usuario lo hiciera, a lo que hay que sumar el agravante de tener pleno conocimiento de ello.
Por ello, explicó, el tribunal encargado del proceso jurídico iniciado contra Napster por las compañías discográficas, no aceptó el argumento presentado por la web de que sus copias "no tenían fines comerciales, sino de uso personal, y que por tanto, no suponían vulneración de la ley".
Así, la Justicia determinó que cuando una persona realiza copias sistemáticamente, como es el caso de los usuarios de Napster, deja de comprar esos discos en el mercado 'offline', lo que supone un beneficio personal y tiene consecuencias comerciales, por lo que incurre igualmente en delito, añadió.
Sin embargo, en este sentido el delito de Napster fue "contribuir o facilitar el incumplimiento de la ley", pero en última instancia, son los usuarios del sitio quienes tienen la responsabilidad en el incumplimiento, ya que las copias las realizan los internautas, a sabiendas de que se trata de una práctica ilegal, concluyó la experta.
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