Páginas de citas: el peligro de no leer los términos y condiciones



En España, cientos de personas suscritas a páginas de citas se han encontrado con la sorpresa del cobro de cifras elevadas; la imposibilidad de darse de baja arrastrando cuantiosas deudas y el uso de su imagen por terceros.

Existen en el país alrededor de 750 sitios y apps que se inscriben como páginas de citas. Las mismas se especializan en establecer contactos entre personas que buscan pareja, ya sean relaciones esporádicas o permanentes. Dichos sitios suelen presentarse bajo diferentes rótulos: sitio de encuentros, contactos sexuales, agencias matrimoniales, entre otros. La principal característica de las páginas de citas,  es que, para acceder al servicio pleno, se debe abonar una suscripción para obtener una membresía, lo cual deja entrever la existencia de un contrato entre las partes.

Peritos informáticos

El precio final de su uso mensual no suele estar comunicado de forma evidente, por lo que podríamos denominar a esta estrategia como “publicidad engañosa” pero que, al mismo tiempo, no llega a entrar en el terreno de la ilegalidad.

Muchas personas suscritas a estos sitios han denunciado el pago de cifras exorbitantes en comparación con lo que el anuncio comunicaba. La reacción primera es intentar darse de baja, lo cual les ha sido denegado ya que habían firmado un contrato de permanencia, o bien porque habían consentido la renovación de su suscripción mediante el descuento automático de su cuenta bancaria (se han conocido hechos en que los usuarios han alcanzado deudas de hasta 400 euros).

También se han denunciado casos en que las imágenes de algunas personas suscritas son usadas para promocionar otros sitios de encuentros, los cuales pertenecen a la misma empresa. Las personas que se han visto afectadas y que han intentado que se les subsane lo que consideran un daño a su imagen, no han llegado a buen puerto. ¿Por qué? Porque sin saberlo, han dado su consentimiento.

El hecho de que el usuario desconozca a qué se está exponiendo, no es, por mucho que nos pese a todos, una infracción de las páginas de citas, sino del usuario que se ha pasado por alto la letra chica del contrato. Esto viene a ser lo que comúnmente conocemos como términos y condiciones, como así también la política de privacidad de las páginas a las que acceden.

La mayoría de los sitios disponen de esta información, por lo cual no podemos decir que estén incurriendo en una infracción. El problema gira en torno al usuario que se suscribe “de buena fe”, sin leer las pautas, lo cual lleva a posteriores y desagradables sorpresas.

ADVERTENCIAS

Para prevenir estos escollos, aquí exponemos algunas sugerencias a tener en cuenta. En primer lugar, no se debe introducir información de la tarjeta de crédito o débito. En la política de precios que se establece en los términos y condiciones de las páginas de citas, no sólo se advierte de qué forma se procederá al cobro, sino también que, al introducir los datos bancarios, se está aceptando las condiciones, por lo cual se está firmando un acuerdo legal.

En segundo término,  no se debe aprobar la renovación automática de los contratos. Esto está relacionado con lo anterior, pero se diferencia en que la renovación automática puede ser administrada por el usuario, quien puede bloquear dicha opción al momento de la suscripción. De lo contrario, una vez cumplido el plazo del contrato, el sistema volverá a suscribir al usuario a la membresía contratada.

Otro aspecto a consultar es la política de privacidad. A menos de que se esté seguro de la página a la que se ha suscrito, siempre es mejor saber qué harán con sus datos personales una vez que los ha facilitado. Se han dado casos de personas que han denunciado que su imagen ha sido utilizada en las portadas de sitios de encuentros para atraer usuarios. Lo grave de esto es que, aquellas personas que pretendían estar en el anonimato se pueden ver expuestas a la opinión pública y el prejuicio social, por lo que verá vulnerada su privacidad. Hay páginas que advierten que pueden hacer uso de la imagen  de sus miembros para promocionar la misma, por lo que es mejor leer en detalle este apartado.

En última instancia, y no por ello resulta menos importante, una vez que se ha comprobado que es una página legal, se debe comprobar que permite darse de baja de la suscripción en cualquier momento. Es menester confirmar si la opción existe y cuáles son las condiciones  de cancelación de la membresía. Existen contratos estrictos, que obligan a permanecer por un período determinado (mensual-anual), y otros más flexibles que se basan en la compra de crédito por uso.

Para finalizar, cabe mencionar que cada vez existen más sitios de este tenor de dudosa legalidad, por lo cual se debe estar atento para evitar ser víctimas de un fraude.

Redacción: Gabriel Adrián Romero.

Fuente consultada: SOS Internet.

 

Este tipo de problemas, están relacionados con consumo. Si tiene cualquier consulta sobre ello puede acudir a su agencia de consumo más cercana o bien asesorarse mediante un abogado especialista en consumo.


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2 Responses

  1. Ana Lia Frutos dice:

    Excelente artículo. Es muy cierto. Es un error frecuente no tomar conocimiento del texto completo de los contratos. La letra chica es la que mas cuesta leer. Generalmente no lo hacemos por falta de tiempo o porque estamos muy urgidos por el objetivo inmediato que se logra con la firma del instrumento legal. Es muy importante tomar conciencia de las consecuencias mediatas que esto puede ocasionar y hacerse de tiempo para leer.

  2. Gabriel Adrián Romero dice:

    Gracias por tu lectura y aporte Ana Lía. Sobretodo, creo que aciertas en ello de que “estamos muy urgidos”. En la sociedad de hoy, no hay tiempo para nada, menos para leer un extenso contrato. Creo que muchas páginas web se benefician de ello, ya que luego, cuando la persona se percata de que ha cometido un error, o de que sale más dinero del que creía, ya es tarde (muchas páginas no otorgan reembolsos y lo especifican en los contratos). Como bien concluyes, no queda más remedio que hacerse un tiempo y leer.

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